domingo, 11 de junio de 2017

Volviendo a casa.

Mucho tiempo ausente... pero uno siempre vuelve a casa. Ahora en la soledad que en determinados tiempos, es muy importante tener escondites.

Silvio, Amaral, Aute…
y llega tu olor
lleno de caricias
que se abrazan a mis manos.
El silencio canta
suavemente una canción.
Llegan sin avisar aquellos versos
Eternamente…
Moriría por vos…
Todo se mezcla en el aire
como yo me mezclaría
En ti
Mojándolo todo
sin disculparme
por quererte igual
que siempre.
¿Por qué me acuerdo
de las cuatro y diez?

Cómodamente acomodado, escuchando, pensando y como siempre, soñando.

lunes, 22 de febrero de 2016

Serán tus ojos...

Solo puedo decir que para nada me olvidé de este rincvón. creia que que ya no tenía mucho sentido, Y me equivoqué.  Dsculpas.
Lo último que escribí:


Escuchando a un domingo
mudo, olvidé las palabras
al pensar en tu latido
cuando sonaba en mi pecho
al abrazarte desnuda.
La tarde, por hablar, grita;
al igual que los murmullos,
nerviosos de mis suspiros
al hurgar en la memoria
rebuscando, en mi más hondo,
los retazos de aquel tacto
tuyo que a nube sabía
(quizás ya olvidé el sabor)
mezclado en aquel olor
tan a noche y especial
de tu ropa resbalando,
por tu cuerpo y perdiéndose,
desordenada en el suelo.
Cosas que trae un invierno
que juega a ser primavera
y tan solo es otra tarde.
Como lo son mis recuerdos
que, a veces, sin más te traen
y, sin pensar, se revuelven.


Gracias por estar siempre.