Que revuelo se ha armado con los dineros que se ha gastado el presidente del Real Madrid en los fichajes para la próxima temporada. Y vaya sueldos que tienen estos chicos, gladiadores del siglo XXI. Ya deben de vender para que una sociedad o asociación, como es el caso del Madrid y del Barcelona, sean capaces de rentabilizar 90 millones de ficha, más 20 millones de sueldo anual que por 4 años que son 890 millones de euros de inversión. Nada, una bagatela. Eso lo gano yo por semana vendiendo poemas.
La verdad es que en principio me parecía un acto mercantil más entre empresas privadas y todo bien, nada que decir. Era su problema. Pero reflexionando un poco más me parece a mi que esas cantidades, aplicadas al fin que se aplican, no son buen ejemplo en estos tiempos. Así ocurre que muchos papis prefieren que sus hijos vayan a entrenar en vez de estudiar. Es que te toca un hijo así y vaya pelotazo (nunca mejor dicho). Pero yo prefiero los míos.
Desearía que nuestra sociedad buscase otros modelos. y los jóvenes, además de estos (el Cristiano, mira que no habrá chicas majas en el mundo, pues se fue a pasar una noche con la Hilton.¡ Hay que tener mal gusto! pero sobre esto de los gustos…
No sé porque hoy me acordé de Vicente Ferrer. Descansa en paz y gracias.
Pero a lo nuestro. Hoy os pongo un poemilla muy mono. De esos que me gustan a mí: cortitos y contundentes. Disfrutarlo.
Tú eres imposible.
Cantaré mis versos
en otro lecho
donde la sabanas estén libres
(solo ella y su olor)
y las estrelles oculten los cuerpos
a las nubes.
Cambia rápido de cama. ¡Aysss donde esta el amor….! O, ¿es que quizás lo echaron?.
Y a ver que nos depara hoy nuestra discoteca… Pues hoy algo especial, el gran Bruce Springsteen y su Street of Philadelphia. Una canción que siempre me pone los pelos de punta. Sabeis que Bruce cedió los derechos de esta canción a las asociaciones de lucha con el Sida. Un buen ejemplo solidario.
Ser felices, sonreir, regalar sonrisas. Es curioso lo de las sonrisas, que baratas son y que escasas son.
Besos y abrazos, llenos, los dos, de rosas.


