e hacen que este espacio, al principio tan frío, se llene de tanto calor. Los que hayáis ido leyendo los comentarios, os daréis cuenta de cuan dividas están las opiniones. Así ha sido siempre y será. Yo sigo creyendo en el destino, y en nuestra libertad para llegar a él. No creo que el destino decida si hoy escribo, o me tomo una cerveza, si sonrío o lloro, si como carne o pescado, pero sí creo que en esta vida estamos por y para algo, y que ese objetivo se cumple. Creo que a veces, cuando en nuestra libertad tomamos una decisión o un camino, que por la razón que sea nos aleja de aquello que es nuestro fin, algo sucede que nos hace reconducir y libremente tomar otra opción, a veces con alegría y otras, las más, con tristeza. Creo que cuando mi conciencia y la vida hagan balance, cuando llegue el momento de presentar el resultado de mi estancia aquí, sabré a que vine, porque nací y fui como soy y no de otra manera.Mi debilidad, la poesía. Espero que os gusten, si no me lo demandias, como dice un amigo. Están hechas con todo mi cariño.
Presente que estas,
pasado que vives,
futuro que llegas,
llenate que pasas
y pasas.
Lujuria de pensamientos,
hambre de sentidos,
deseos de amor.
Para siempre y por siempre
hasta el final
y eternamente.
Y hablando de poesía, pronto estarán colgados en el blog que Darilea y yo hemos preparado con la intención de que participéis, mejor con cosas distintas con estilo distinto al de vuestro blog, los tankas de la cadena. Estoy seguro que os sorprenderán.
Y el pensamiento de la semana: Del libro que no canso de leer y ver:
“Todo nacimiento es el renacimiento de un antepasado”
(Tradición oral africana)
Besos, llenos de besos, envueltos en pétalos de rosas, adornados con un clavel.


