
Que os parece este anochecer? ay.. si ese ocaso hablase....
La historia de mi querido Ferrol ha sido una especie de amor y desamor con el Gobierno, fuese Monarquía, Dictadura o Monarquía Parlamentaria. Desde siempre ha dependido de las decisiones que, en momentos determinados de la historia y por razones puramente políticas, se tomaban sin tener en cuenta a los ferrolanos, y esto nos ha marcado socialmente. Ferrol va evolucionando a lo largo de siglo XX con crecimientos económicos muy grandes y con situaciones de pobreza escandalosas, como si alguien estuviese empeñado en hacernos morir. Los planes de reconversión naval, se han convertido en planes de desmantelamiento de la Ciudad, que ha sabido sobrevivir hasta ahora. Pero no es lo que os quiero contar de mi pueblo. Eso en cualquier libro de historia o cualquier hemeroteca hay reseñas suficientes como para hacerse una idea.
Sí recordaros que el hecho de tener uno de los Astilleros más importantes del mundo supuso un trasiego de personas y culturas que han ido dejando su sello. En las matemáticas, en la ingeniería y en las artes. Por ejemplo en el idioma. Ferrol es la ciudad de Galicia donde menos se habla el gallego, incluso, dicen que hablamos un castellano de los de más alto nivel, y es debido precisamente a esa mezcla de culturas y formas de ser distintas. Tenemos nuestras propias palabras, que se ha ido creando, como las mejores cosas, por el propio pueblo sin normas, y un lenguaje casi único que el profesor y amigo Guillermo Ferrandez las recogió en un libro que se titula “El Ferrolano, un estudio del habla local”. La mas emblemática de todas es “Conacho”. Si algún día oís a alguien decir Conacho, no dudéis que esta delante de vosotros un Ferrolano.
Conacho: Despectivo. Formado por cona (órgano sexual femenino) y el sufijo –acho. Insulto grave. Significa, entre otras acepciones, persona muy influida por las mujeres, o que le gusta aparentar mucho, y por extensión cualquier persona que merezca nuestro desprecio.
En mi pueblo entre los que querían ser “Oficiales” siendo Cabos y las que les gustaba aparentar, “mira que hay conachos”.
Que no falte una poesía. Es de Luís Jaime, pintor ferrolano afincado en Brasil.
Yo paré mi tiempo
en el presente
y extendí el mañana
por lo brazos que me
llevaron
a ti.
Yo paré mi tiempo
en tu eterna
mirada hacia adentro.
Corrí de antes a después
teniendo mis días en hoy.
Yo paré mi tiempo cuando te
amé
Y el pensamiento:
“El hombre tiene que asumir su responsabilidad en cuanto a los vínculos –unas veces visibles, otras invisibles- que en su conjunto dan sentido a la vida.”
Aminata Traoré.
Besos, rosas... y una copa de vino tinto.