lunes, 19 de marzo de 2007

Un Mojito


Algunos de vosotros sabéis de mi viaje a La Habana en octubre pasado. Estuve 7 días con sus noches perdido por la ciudad Vieja, conociendo sus cosas y sus gentes. En esos días escribí algunas notas y me impregne de la música en la calle y de los olores. En la Habana no hay casi contaminación y los olores se distinguen fácilmente. Era la penúltima noche y en una terraza de plaza de la Catedral, un mojito y yo compartíamos secretos. Sonaba Yolanda. Por cierto quien no haya probado el mojito, no sabe lo que se pierde, si tenéis interés en saber como se hace, pues ahí va:

En un vaso largo:
Azúcar e hierbabuena, rompemos el tallo de la hierbabuena.
Machacamos la hierba y el azúcar y añadimos zumo de lima, revolvemos todo.
Añadimos agua con gas hasta llenar el vaso dejando
sitio para el hielo, un par de piedras, y una copa de ron blanco añejo y, por último, un trocito de lima. Un pajita de plástico, agitamos… y venga, adentro saboreándolo.

Bien pues en eso estaba, disfrutando de mi mojito, cuando se acercó un hombre acompañado de su pareja y una guitarra, por un cubata y unos pesos sonaban notas y cantaba en tu mesa canciones. Le sugerí una de mis favoritas "Yolanda", ay¡¡, la cantó con tanto sentimiento mirando para su pareja que me contagió, él se dio cuenta, me miro y sonrió. Al rato me dijo, “Amigo, te ha emocionado” la repitió y cuando nos íbamos, de nuevo la interpretó a modo de despedida. Empezó a llover cuando sonaba la mitad de la canción. Nos guardamos en los soportales que daban entrada al bar, Las plantas eran un festival de verde. Todo era distinto.
Ya no llovía, el malecón, los grupos de gente, el ron y la música, y mi poema:

Santo Malecón
abrazo de Mar y Tierra,
cómplice de canciones y besos
… no puede ser no más que una canción,
quisiera fuera una declaración de amor…
calor de sol, pasión de luna
brisa, viento, y sangre de caña.

El mar es libertad
en prisión de agua.
Los sueños son sueños,
dijo el poeta,
Cuba libre…

Llueve y hace calor
tu olor…, agua, tierra,
hierbabuena.
Te están matando.
eternamente…te amo
eternamente…Yolanda.
Son suspiros de ron y agua.
Confesiones de independencia
en el Santo Malecón.

Hay músicas y letras que siempre están con uno, Yolanda es una canción de esas.
Bueno y el consejito:

“No temas el cambio: puede significar crecimiento para un matrimonio”.
Muchos besos, muchos abrazos, bicos, biquiños, petons, kisess, o sea besos llenos de rosas y que no falte vino tinto, antes de que nos lo hagan beber Light.

sábado, 10 de marzo de 2007


Hoy voy a compartir con vosotros a un poeta clásico, de esos que en el bachillerato que yo estudié, te caía pesado y la verdad es que no entendías como podía gustar la poesía. Era un rollo, por no decir una cursilería y un coñazo y que por los pelos aprobaba, no era el único, la asignatura de Literatura Española. Recuerdo los esfuerzos de mi profesor, D. José Luís, que había sido fraile y se había secularizado, por hacernos partícipe de sus gustos. Tenía un mérito este hombre que, vamos, para premio. Es de los que más grato recuerdo tengo. Me aprobaba con 5 justito, porque leía bastante bien, eso argumentaba él para justificarse y que no me quedara esa asignatura. Yo hoy se lo agradezco mucho porque algo haría para que ahora la poesía sea mi disfrute. Debió, y lo era, ser un gran sembrador. Hoy quisiera darle como un especie de homenaje. Unos versos de Juan Boscán (1487 mas o menos nació y murió en 1492), catalán era él, de Barcelona por más señas y que su característica fue la adopción del castellano como lengua en la que escribía, pero lo más significativo es que introdujo en nuestra literatura, junto con Gracilaso, la métrica y el estilo italiano.

Como muestra de su poesía, elegí la que sigue, que espero que os guste:


Si no os hubiera mirado,
no penara,
pero tampoco os mirara.

Veros harto mal ha sido,
mas no veros peor fuera;
no quedara tan perdido,
pero mucho más perdiera.
¿Qué viera aquel que no os viera?
¿Cuál quedara,
Señora, si no os mirara?

Y en este homenaje quiero que uno mío esté presente, (luego diré, publique un poema con Juan Boscán):

Eres ¿que eres?
que así siendo
eres, que sea todo,
aunque no fuere.


Y el consejo de la semana:
“Respeta el derecho de tu pareja a su vida privada; el espacio individual es importante”.

Abrazos, besos, rosas… y ¡que bien sienta un poco de vino tinto!.

viernes, 2 de marzo de 2007

René Char


Sigo hablando un poco de mi mismo, pero como os habréis dado cuenta, no lo hago al uso corriente, no me describo ni cuento mis aficiones, o mis vicios y defectos (muchos y casi todos inconfesables), creo que esas descripciones no son importantes. ¿Qué más da como soy ese sentido? Os enseño aquello que me llama la atención que me gusta, salvo en cuestiones políticas que hago esfuerzos locos por no caer en esa trampa, y a través de ellas, os voy descubriendo un poco de mi. Pero si prometo hablar un día de cocina, una de mis pasiones.
Hoy quiero compartir al poeta René Char:
René Char nació en 1907, este año se celebra su centenario, en Francia, en un pueblecito de la Provenza. Murió en 1988. Yo lo descubrí hace un par de años, (hace muy poco tiempo que la poesía y yo mantenemos relaciones). Es un poeta que la libertad, la justicia, el amor, la fraternidad están presentes en toda su obra, así como la muerte y una cierta frustración en sus ultimas obras al darse cuenta de que la posibilidad de cambios sociales importantes, por los que lucho toda su vida, dificilmente se producirian. Es muy difícil elegir pero ya os iré enseñando alguna más, hoy, y no se porqué, me apetecen estas:

LA VERDAD ES PERSONAL:

Tened cuidado: no todos son dignos de la confidencia.

Un abrazo para aquel que, emergiendo de su cansancio y de su sudor, se adelante y me diga: “He venido a engañarte”.

Oh gran timón negro, en camino hacia tu muerte, ¿por qué siempre habría de corresponderte a ti mostrar el relámpago?


También escribió cosas como esta:

LA OROPENDOLA

La oropéndola entró en la capital del alba.
La espada de su canto cerró el lecho triste.
Todo terminó para siempre.

Os lo aconsejo, es un poeta para leer muy despacio, pero que muy despacio.

A ver ese consejito:
"Sed románticos; no dejéis nunca de cortejaros mutuamente".

Bueno, bueno, bueno, espero que las disfrutéis, y si a la vez os tomais una copa de vino tinto, pues maravilloso
Besos, abrazos y rosas.