Que trimestre más apretado y de locuras sociales se nos viene encima. Vamos a vivir el trimestre de las mentiras. Por cosas de los calendarios se nos ha juntado en este trimestre, los Reyes que han pasado, los Carnavales que ya suenan y huelen (hay que desempolvar los disfraces), las elecciones que los protagonistas han empezado a gritar sus excelencias, sus palabras inmaculadas llenas de insultos (creo que no lo merecemos) y mentiras, que lo merecemos menos. Unos prometen, y digo yo, si ya gobernabas ¿Por qué no lo has hecho ya? y los otros metidos en subastas sociales prometiendo lo queno esta escrito. Confunden programas con falsas promesas como si estuviésemos en el zoco de las mentiras. Tengo una duda ¿nuestra sociedad no ha crecido como sociedad y como ciudadanos o ellos, los políticos, no se han enterado de que si hemos crecido? Por mi experiencia me parece más bien lo segundo. Es malo perpetuarse en los cargos y que se hagan profesionales de los cargos. Y el otro acontecimiento es la Semana Santa que aporta unos días de vacaciones que siempre vienen bien y de santos no suelen tener nada para la mayoría. En fin, queridos amigos, el trimestre de las ilusiones mentirosas. Pero también traen cosas agradables. Celebraremos en mi tierra el San Antroido (carnaval), patrón del colesterol. Comida típica de estos días es el lacón con grelos. El lacón es la pata delantera del cerdo que se prepara como un cocido. Se acompaña con otras carnes del noble animal, como la oreja, algo de chorizo, unas patatas y los grelos que son los brotes verdes del nabo, hortaliza típica de mi Galicia (añadir un chorrito de aceite de oliva virgen y…uhmmm). Y el postre es requesón con filloas (“crepes” que diría un francés), orejas (fina masa de harina y huevo en la sartén y azúcar) y las torrijas que un secreto importante para hacerlas es mojarlas en leche y agua,mas cantidad de agua, con anis al gusto (sin pasarse) y después rebozadas en huevo y a la sarten, añadimos algo de azúcar y canela y… ya entendéis porque el patrón del colesterol. Pues nada mientras lo comemos, vamos a oír mentiras y a contar las menos posibles. Ahhh se me olvidaba y al final algo de orujo para ayudar a la digestión. Que no falte.Y para acabar de romper el encanto de la comida pues algo de poesía y una buena música. Espero que os guste:
Quise tantas veces escribir versos
que a ti te dibujaran, y no he sido capaz.
No se porqué. Todo de ti está tan lejos,
y a la vez tan cerca, que los colores,
como agua entre los dedos, se derraman
en mis ojos cuando te quiero trazar
en mi memoria. No puedo.
No sé porqué.
¿O si sé?
Y la música pues que tal Il Divo?, venga suavecito para digerir bien el lacón.Besos, abrazos, rosas y vino tinto que para el lacón va que ni pintado.

