domingo, 16 de agosto de 2009

Una tarde de verano.

Oír, ver, sentir, dejarse acariciar por el aire que huele a mar. Jugar al escondite con la luna y dejar que me descubra y me mire y que las estrellas me guiñen sus ojos, es lo mas bonito del verano. Levantarme temprano y saludar al sol que persigue a la luna que se esconde. Sentarse entre las flores y sentir la fresca humedad que como orgasmo de la noche cubre las flores. Es el tiempo del sol, del calor, del agua fresca haciéndole el amor al calor, y de la ausencia de prisa. Es el momento de la cerveza, es el momento de una canción. Es el momento de la lentitud del tiempo. Es verano, es calor, es mar, es playa, es montaña, es el reencuentro personal con la naturaleza. Es dejar el protagonismo a las pocas ganas. También es tiempo de recuerdos, de pausa de imágenes y el momento del juego de los pensamientos imaginando lo que pudo ser y no ha sido y lo que ha sido y no debió de ser, pero fue. Es el tiempo de las tardes distintas. Cada una de un color diferente, pero a la vez igual por que es ella siempre; la tarde que dice que mañana puede ser diferente a hoy. La tarde roja, la tarde ansiosa o la tarde de la calma. La que cada día me coge por el hombro para ir al encuentro de quien sigue conmigo: MI novia la soledad.

Bueno y este espacio veraniego merece un poemilla. A ver si os gusta.

Escondida entre sus poemas,

a mi amor veía.

Tocaba sus palabras,

con mirada embelesada.

A sus amores besaba

en mis pensamientos,

y entre sus versos callada,

amándola yo vivía.

No la tenia; sola, velada,

entre sus estrofas, la amaba.


Disfrutar de las tardes que anuncian la noche y mientras llega ese momento gozar de la música de Donato y Stefano. A una buena amiga le dará suerte.

Besos, mas abrazos, muchas rosas y un vino tinto, fresquito, para esa camino a la noche. Ayss que tendrá la noche… Disfrutar de la vida.