domingo, 11 de febrero de 2007


Hoy voy a hablar de mi mismo. Hala, a poner a andar mi ego que lo tengo medio olvidado casi desde que mi amigo Breo dejó de andar por aquí, que la verdad es quien más me estimulaba. Para aquellos que no lo sabéis, éramos 4 amigos que nos juntábamos a filosofar de las cosas. A los cuatro nos unía el gusto por las flores, el vino y el mar además de la poesía y el amor. Parecíamos los eternamente enamorados, sobre todos, Breo, que estaba, si se puede decir, exageradamente enamorado. Nuestros gustos comunes, cuando nos juntábamos, lo aderezábamos con unas copas de vino tinto y, así empapados, envolvíamos todo y al horno de la imaginación, a cocinarse a fuego lento. Aunque había algún que otro microondas como Zas.
Eran Breo, Zas y Meigo. Luego me consiguieron convencer para deshacer el trío y la verdad no les costo mucho. Yo era el más callado y ponía cierto punto de seriedad a los temas, pero por carácter no por conocimiento, y a mí, por la condición de lengua menos rápida, me encargaron de recoger todos aquellos finales, a modo de conclusión, sobre multitud de temas. Mi experiencia con ellos fue excepcional. Los debates nos fortalecían mucho y hacían ejercitar la mente. Nuestros “chips” de memoria se mantenían entrenados. La verdad es que los echo de menos, fueron unos años donde las risas y los buenos sentimientos ganaron a las penas y tristezas, que haberlas hubo. Cuando nos conocimos ya no éramos unos chavalitos, unos neniños, como se dice en mi tierra. Estábamos en la edad que se puede definir como nuestra madurez intelectual plena y eso nos permitió vivir la amistad de una manera especial, valorando y viviendo en su justa medida nuestra relación. Es como si hubiésemos reinventado el concepto de amistad, viviéndola plenamente, pero de manera libre. ¿Quien decía aquello de quien tiene un amigo tiene un tesoro?, pues es verdad, y no nos damos cuenta, hasta que, como todas las cosas, nos falta o nos hace falta, y aparece sin que lo hayamos llamado. Hoy ellos no están, pero su espíritu, estoy seguro, andan por aquí. Uff ya me enrollé, y aun no hable de mi, pero bueno el ego ya se ha fortalecido un poquito y otro día sigo.

Quiero dedicarles estos versos a los espíritus de Breo, Zas y Meigo, que seguro están cerca de este Blog y de quienes venís a él... A los cuatro nos gustaba Becquer, así que… espero haber elegido bien:

Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que oculto entre las verdes hojas
suspiro yo.

Si al resonar confuso a tus espaldas
vago rumor,
crees que por tu nombre te ha llamado
lejana voz,
sabe que entre las sombras que te cercan
te llamo yo.

Si se turba medroso en la alta noche
tu corazón,
al sentir en tus labios un aliento
abrasador,
sabe que, aunque invisible, al lado tuyo
respiro yo.


El consejito para hacer más duradero el amor de las parejas:

“Alaba a tu pareja en presencia de otros; la alabanza en público es duradera”.

Besos, rosas, vino tinto, abrazos, cariño… y amistad.
Meigo

16 comentarios:

AZUL dijo...

Gracias por compartir sentimientos y un trocito de vida que sin duda ha sido parte importante de ti.

Un biko y buen inicio de semana!

Tea dijo...

Entonces eres Druida , ¿sí?

Zas, Breo, Meigo Y Druida ...

Imagino la escena y me encanta, sobre todo porque ellos no se han ido, te acompañan en cada palabra, y están en tu registro del tiempo y el espacio, luego ESTÁN.

Sí, quién tiene un amigo tiene un tesoro, sobre todo porque los eliges tú. El valor de esa, tu elección , es incalculable.

Un besazo Druida.

luna35 dijo...

jaja, me has recordado cuando os bautizé como los 3 mosqueteros,, que recuerdos. Ha sido bonito este post tuyo,, melancolico, pero bonito, y la frase que has puesto me ha encantado, cuanta verdad dice, solo queda practicarla mas a menudo.
Un saludo y un abrazo, espero que te encuentres mejor.

Darilea dijo...

Si bate el viento
una noche de estrellas
engalanada,
deja la venta abierta
que seguro va dejarte
un besito en la almohada.

JiJi
Aysss
A BREO.
Este personaje tuve la ocasión de conocerlo el primero, entre risas y poemas una noche de mucho calor.
A Meigo lo bautice hablando de las hechiceras de Galicia.
Druida es el más calladito diria yo, siempre esta pero poco protesta.
Y de Zas prefiero no hablar por que me recuerda a una sirena de asfalto que ya no esta.
De todos mi preferido es Carlos.
BESITOS por ser como eres.

Antona dijo...

Buen consejo el de las alabanzas.Lo de los amigos,al final nos queda el recuerdo.
muchas gracias por tu huella
salu2

Elena de San Telmo dijo...

Besos,los recuerdo siempre!

Marian dijo...

Yo no llegué a conocer a este cuarteto en acción... pero por lo que expresas y como lo expresas, me he acordado de algo que dijo no sé quién:

Quemad viejos leños,
bebed viejos vinos,
leed viejos libros,
tened viejos amigos.

Es más que un tesoro...
Un besín

@rri dijo...

ES HERMOSO LO Q ESCRIBES... UN ABRAZO

Supermamá dijo...

Esas veladas recordadas ya son en si vida...Nadie se fue, estáis juntos como siempre.
Gracias por conpartirlo con todos, seguro que donde esten lo estarán disfrutando.
Un fuerte Abrazo y
bss

Leodegundia dijo...

Bonitos recuerdos de esos momentos vividos entre cuatro amigos, pero si pensabas hablar sobre ti, deberías de ampliarlo un poco más.
Siempre me gustó esa poesía de Bécquer, es muy especial para mí.
Un abrazo

Noa- dijo...

Me ha encantado descubrir esas facetas de tu personalidad, que aunadas no son más que la maravilla de tu persona.

Besotes entre flores y copas alzadas

Alter dijo...

Esto es un caso serio de desdoblamiento de personalidad, jejeje, aunque estoy completamente de acuerdo con mi querida Darilea, para mi, el mejor es del que no hablas pero siempre esta ahi.

besos

MentesSueltas dijo...

Me voy de vacaciones y quería dejar un abrazo y un hasta la vuelta...

MentesSueltas

Athos dijo...

Siempre me gustó Becquer.
Acertada elección.

Saludos

Gem@ dijo...

Me ha gustado leerte, saborear esos recuerdos sobre amistad...

Ana d@v dijo...

Pase por aqui a la espera de que me invitaras a un vino y tal vez una rosa, espero que sin espinas. Y no me importaria tomarlo en honor a esos amigos, que tanto siempre he envidiado. Deica maña. Bikiños