lunes, 30 de abril de 2007

CONVERSACIONES


Pocas cosas pueden superar, (alguna sí y mucho) a una conversación con amigos. No importa el tema, siempre vale la pena el intercambio de opiniones, experiencias, risas y llantos con aquellas personas más cercanas. Hace unos días tuvimos entre varios amigos de ambos sexos una conversación que se convirtió en un debate interesente y lleno de filosofía, que siempre viene bien un poco. No fuimos muy originales en los temas y surgió el tan debatido “de donde venimos”, “a donde vamos” y la eterna “búsqueda de la verdad”. Como os podéis imaginar casi tuvimos que instaurar la figura del moderador y rozamos el infinito argumentando y rebatiendo lo humano y lo divino, testigo de ello son algunas botellas de tinto que en nuestra particular travesía cumplieron el objetivo de vaciarse para dar locuacidad a la lengua; sin que, como os podéis imaginar, llegásemos a conclusión alguna. Después de haber dejado los argumentos escuchados reposando en la barrica de las ideas, construida con la madera del bosque de la veteranía del tiempo vivido (concepto de edad que compartimos mi paisano Seoman y yo) y porque fundamentalmente llevo buscándome, desde que tengo uso de razón que según la Iglesia fue a los 7 años (manda carallo), me he dado cuenta que me buscaba en lugares inapropiados, que me buscaba, y pienso que lo hacemos todos, lejos lo que creo tenemos, cerca. Es innato apreciar, o considerar mejor, lo que tenemos lejos e infravaloramos lo cercano y no nos damos cuenta que solo tenemos que quitarnos algunas de las cadenas que tenemos cerradas con los candados de los perjuicios y prejuicios. Todo es más fácil de lo que casi siempre pensamos. Tenemos que mirar más hacia dentro de nosotros mismos, aprender de nosotros mismos.

Puesto a ser trascendental, los versos de Santa Teresa:

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Mas cosas, ese consejillo para que la relación sea mejor:

Di “te quiero”; es una gozada oir esas dos sencillas palabras.

Y si me permitís yo añadiría: Y decirlo...

Besos, Abrazos, rosas y vino tinto, que aún me queda alguno.

miércoles, 18 de abril de 2007

Pick Up


Por fin ha llegado la primavera a estos lares que tiene a bien acogerme. Ha sido un invierno largo, lluvioso y frío que espero que haya valido la pena. El sábado fui a pasear y era todo un placer, aunque la tierra sigue llena de agua. Recorrí el lado norte de la ría de mi pueblo, para mi gusto uno de los paseos mas bonitos. Conmigo vinieron mis recuerdos y uno de ellos me contó cuando, en otros tiempos (ya no se acordaba de la fecha), con mis amigos y amigas, hacíamos el mismo recorrido. Se supone que íbamos a la playa andando. Eran tiempos socialmente complicados y nosotros, chicos y chicas, en la primavera era de las pocas oportunidades en que disfrutábamos de cierta libertad no vigilada. Era muy difícil pasear de la mano de tu chica por el pueblo sin que al llegar a casa sobre las 9 y media no hubiese, principalmente a ella, una regañina y un castigo, dependiendo éste de quien fuese el chico y el tiempo que hacia que salías. Decían: “fulano ya va de la mano con fulana”. Pasear de la mano era un acto de formalismo, suponía que eras novio oficialmente. Pues, que me pierdo, estas excursiones andando, eran para nosotros el escape. Cruzamos por “corredoiras” y monte a través. Con nosotros viajaba un artilugio oculto en una bolsa. Viajaba un aparato reproductor de discos de música, de vinilos, de los de toda la vida, que funcionaba a pilas. Le llamaban “pick-up”, nosotros, mas horteras, tocadiscos. Yo creo que no debía de gustar mucho “oficialmente” eso de tocar, no sea que incitase a algo, y mira “pick-up” le pusieron. La marca era Philips, y gracias a él, en plena naturaleza montábamos un guateque con la música típica de aquellos años, desde los Beatles, Los Brincos, Ottis Redding, Procol Harum, Adamo, etc. (Si os gusta o tenéis interés en conocer algo más de la música de esos mis tiempos, no os perdáis el Blog de Athos, http://este-perro-mundo.blogspot.com/ ) Sonaba entre los eucaliptos y los que teníamos que poner los discos cada vez estábamos mas solos, las parejas desaparecían a contar helechos, decían. Aquel olor de mar, eucalipto, colonia “suspiros de oriente”, creo que se llamaba así, todo mezclado y la música… pues bueno, que me pongo nostálgico. Creo que a ese tocadiscos a pilas Philips se le debería de hacer un homenaje. Ha sido uno de los mejores inventos del siglo.

Hoy y en homenaje al “Tocadiscos”:

Perviven en mí
como aire y cielo
en el espacio,
delirios y sentidos,
amores y olvidos.


Un consejillo para mantener el amor vivo:

“Disfrutad entre vosotros con juegos no competitivos: ganareis los dos”

Aunque un parchís, por lo de comer, viene bien.

Besos, abrazos, rosas, un poco de vino tinto y sol de primavera, para todos y todas.

domingo, 1 de abril de 2007

La Voz

La voz es el modo de comunicación natural del ser humano. Es la primera, junto con las manos, forma de expresión de nuestros antepasados allá cuando el mundo aún no era mundo. No hay texto alguno, y los hay hermosos, que sea capaz de trasmitir lo que nuestra voz. Los cambios de tono, la dulzura de la voz escondida en la capa de la sonrisa, ni la firmeza en la contundencia , disimulada en los gestos.
No hay “te quiero” que suene como el que en los oídos entra envuelto en un susurro, no hay verso ni texto que pueda superar un suspiro. Nada como la voz.
Y en la poesía no puede ser menos, se nota mucho la diferencia entre leerla y escucharla. La poesía, dicen, hay que leerla al menos 4 veces y después “cantarla” o “recitarla” para uno mismo, hay que escucharla para entenderla en toda su extensión. Leer poesía no es la simple conversión de letras en sonido, es algo más, hay que hacerla propia. Necesitamos una gran dosis de empatía para que nuestra voz, o de quien la interprete, sea el vehículo de comunicación del alma del poeta que la escribió.
"La Daga de mi Parnaso" es el título de un Blog. Su administrador, amante de la poesía, presta su voz para que a través del aire, leamos poesía. Él consigue esa empatía. Jesús dice que le cuesta escribir poesis, yo no lo creo del todo, y que prefiere cantarlas. Lo hace como pocos, Escuchándolo no hará falta que leáis todo lo que he escrito en este post. Al hacerlo cerrar los ojos, acercar una copa de vino tinto a los labios, uhmmm. No os lo perdáis.
http://ladagademiparnaso.blogspot.com/

Amigo Jesús permíteme que hoy te dedique estos versos de Juan Ramón Jiménez. Se que te gusta y a mí, estos, mucho:

ANDREA DE DURHAM

Por el jardín que blanqueas
vagan tus manos de aire
miradas por dos violetas.

Vas y vienes y te quedas
como esa ala que, además,
hablara como se vuela.

¿Qué luz echas, perla Andrea?
Niña, ¿qué otro blanco eres?
¿Qué estrella te diferencia?

(Juan Ramón Jiménez, un poeta aún por descubrir).


Para las parejas:

“Vivid períodos de tiempo cada uno por su cuenta. Los intereses personales generan interés entre vosotros”.

Besos, abrazos, rosas, y vino tinto. Por todos
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