lunes, 22 de agosto de 2011

EL BALCON DE LA VIDA.

A veces, rara vez, escribo relatos cortos. La verdad es que no pretendo nada con ellos (como con todo lo que escribo) Este lo hice para una muy buena amiga mía y debería de tener su autorización para publicarla aqui, pero bueno estoy seguro que no se enfadará. Es uan historia que surgió de una conversación y se me dio por filosofar (cosa rara en mi que todo se me pega de mi gran querido amigo Breo). Un abrazo.

“EL BALCON DE LA VIDA.- Sentado en el balcón del día de la vida, observaba el aprendiz de dios, como pasaba lo que los simples mortales llamamos tiempo. Era su primer día de prácticas después de haber terminado la formación teórica en la Universidad de los Dioses y aunque un dios no se puede permitir debilidades, la verdad es que este aprendiz sentía una sensación extraña que nunca antes había sentido. Bueno sí. Al principio de los estudios cuando conoció a una aprendiza de diosa que le provocó una especia de revoltijo en su espíritu que aún hoy, y ya ha pasado lo que un humano definiría como mucho tiempo, le produce cierto placer divino, cuando se acuerda de ella.

El tiempo, por si no lo sabéis, es un invento de los humanos. Lo hemos guardado, como capítulos de una vida, siempre en algún objeto como si nuestra intención inconsciente fuese conservarlo. Desde aquellos relojes de sol en los que por la sombra que reflejaba una estaca clavada en la arena se sabía el espacio que había transcurrido desde el orto del sol; pasando por los de arena, hasta los más sofisticados del presente. El caso es que hemos convertido una esfera a la que hemos divido en rayitas y un par de agujas que dan vueltas (lo de los digitales, vale más dejarlo a un lado)y cada golpe de aguja a una velocidad acordada deja constancia del pasado y crea un futuro, sin que apenas al hoy le de importancia y el protagonismo, que a última hora, nunca mejor dicho, es lo más importante de nuestra vida. ¿Os imagináis una vida sin reloj?, ¿una vida sin tiempo? Eso será para otra reflexión, que si no pierdo el hilo y me olvido de nuestro aprendiz de dios. Este aprendiz evidentemente tiene un nombre, aunque en el mundo de los dioses son nombres raros, el suyo es “Nominis Arduum”, que significa nombre difícil y para abreviar le llamaremos Nomi. Bien, pues como decía Nomi empezaba las prácticas obligatorias para ser dios. Aún no había pensado en que especializarse, pero esperaba que la observación de la vida le daría pistas.

Para un dios solo existe presente. No pasado, ni futuro. No lo necesitan. El pasado es solo para los simples mortales. Nosotros necesitamos tener experiencias y recuerdos para distinguir el bien del mal. También nos es vital dar salida a nuestros pensamientos, y ahí es donde empieza el futuro; la lucha entre ambos, es nuestro presente. Por tanto para los dioses todo sucede en un instante, en un solo golpe de nuestra aguja del reloj, y lleno de relatividad. En el mismo instante nace, vive y muere una mosca y el ser humano que, desde nuestras entendederas, fuese el más longevo. A la vez, en ese golpe de aguja de reloj, sale el sol y la luna; a la vez nace la flor y en su mismo lugar, constantemente, como un hilo sinfín, nace la siguiente. La vida sucede de la misma manera que esas figuras chinas que pasadas rápidamente parece que el dibujo tiene movimiento.

La tesis de Nomi se basaría, así lo había decidido con su tutor, sobre lo que los insignificantes mortales llamamos “Vida” en toda su extensión. El hecho de vivir y el cómo vivir. Nomi a la vez que observaba tomaba sus notas, y aunque los dioses no se sorprenden de nada de lo que ocurre en la vida de los mortales, no pudo evitar dejarse llevar por esa sensación que antes comentaba, por ver qué pasaba se dejó ir. Intentando describir esa sensación decidió ponerle un nombre y anotó en su libro “Entender”. A continuación siguió escribiendo: “Querer dar un significado a los hechos y acontecimientos de las otras vidas”. Siguió escribiendo sus notas: “a medida que suceden acontecimientos, aumenta la sensación” y a continuación y entre paréntesis escribió: “Curiosidad”. Lo siguiente que escribió en su cuaderno era que ambas emociones trataban de condicionarle e influenciarlo.

Continuaba su observación y a la vez que los seres imperfectos, así nos llaman a los mortales, desfilábamos (supongo que yo también lo haría) en la continua noria de la vida, Nomi descubría, como buen dios que quería ser, la cara y la cruz del principio y del nuevo principio. Observaba en los mortales como los llantos del inicio se convertían en sonrisas francas; se fijaba como, de manera inmediata, esa sonrisa cubría la expresión franca y se hacía decorativa en la cara; perdía frescura. Observaba como los sueños que los imperfectos teníamos al principio, se volvían olvidos en el nuevo principio. Se fijaba en como los abrazos que eran francos, se tornaban en espaldas y había más abrazos al aire y al viento que a otros humanos. Quizás, pensaba Nomi, intenten buscar en los silbidos del viento la llegada de otros abrazos. Se fijo, con la vista de dios, que nunca falla, en detalles. Como si pudiese ralentizar los instantes y todo fuese a cámara lenta y vio claramente como lo terso se convertía en arrugas. Arrugas que escondían la semilla de la soledad y se dio cuenta que germinaban dando paso a un nuevo inicio.

Anotaba sus impresiones en su cuaderno y trató de ordenarlas para discutir con su profesor. Anotó al final:

Inicio y fin,

abrazos y cansancios.

Dolor en amor,

encuentro de sentidos.

Júbilo y tristeza.

Resumió su tesis en los 5 versos. Acabó sus estudios y lo destinaron a lo que él había pedido. Decidió convertirse en la brisa que seca las lágrimas de la sin razón. Quiso volar entre la capa de Eolo siendo el viento que lleva al nuevo inicio.

En ese vuelo lo conocí. En ese vuelo hablamos. Y él me contó su historia en un soplo que borro mis arrugas”.

(A mi amiga XXXXX que en la cinta sin fin de la vida cree que ha perdido alguna maleta y tiene todo su equipaje intacto y sin estrenar.)

Espero que os haya gustado. Y , como no, no puede faltar algo de buena música. Estos días estuve revisando archivos y me encontré una canción que desde que la oí por primera vez, me dejo un extraño sabor. Quizás porque en más de una ocasión nos hemps visto reflejad@s en esa canción. Richard Cocciante y su “Bella sin Alma” Besos a todas y abrazos a los demás… Queno se me olvide, coged vuestra rosa y apurar el vino tinto.





4 comentarios:

Mayte dijo...

Un relato lleno de pequeños sentimientos que se ensanchan en el alma, si los vemos desde ella...un gran abrazo :D!!!

Mil bikiños, pa ti siempre.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

Un placer leer tu relato,un abrazo.J.R.

Oréadas dijo...

Recuerdo cuando me enseñaste este relato y recuerdo que te dije que eras un artista y lo contenta que se sentiría XXXXX cuando lo recibiera.
Un besito maestro

Anónimo dijo...

ESTIMADOS HERMANOS:
Solicito mi expiracion humana definitiva para ingresar al infierno demoníaco.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.