jueves, 4 de agosto de 2011

Relajado, sin saber que escribir.

Hoy es de esos días que te sientas al teclado y no sabes de qué escribir. Temas y motivos no faltan porque lo que sucede tanto en España como en el resto del mundo, es como para escribir, y alguien lo hará, todo un tratado. Pero aquí me prometí escribir solo de cosas medio filosóficas o quizás, mejor dicho, de pensamientos sin orden que juegan al escondite y a hacer travesuras por mi cabeza. Hoy es uno de eso días que a uno solo se le ocurre hablar del tiempo y escuchar música de otros momentos de la vida, pero que me pase eso, no quiere decir que este depre o algo así, que va. Al contrario, es más creo que es fruto de la intensa actividad social (que no laboral) que vivo últimamente y que la disfruto enormemente. Creo que también influye el que estoy también contento porque me he quitado de encima 3 o 4 pesos de esos que decimos:”llevo un peso encima…” pues yo, con dolor de corazón, porque supuso romper con personas, me los he quitado y aunque me dolió, creo que todos estamos mejor así; que la vida, al final, es sentirse bien. Como dice un amigo mío: “Pido que la vida sea tarifa plana”. Os lo recomiendo, quitaros de encima ese peso que os agobia. Fito dice: “todo mi universo está debajo de tu ombligo”. Pues eso, incluso debajo del ombligo de la luna (que también lo dice él) que añade, no siempre lo urgente es lo importante. Animaros, da resultado. Fijaros, incluso hasta no sabes de qué escribir y eso ya es un síntoma de relajamiento.

Mi poemilla, una mezcla extraña de métrica (no me gusta ser ortodoxo) pero que a mí me gusta y además bastante. Espero que a vosotros también y lo disfrutéis.


A mis recuerdos yo les hago trampa
cuando te dibujan en mis sentidos,
les rio la alegría de tu estampa
en la chifladura de mis olvidos.

Historias les cuento todas las noches
cuando en la hora bruja a mi cama, llena
de vacíos, llegan. Rio sin reproches
lo que pudo ser, callando mi pena.

Lloro en secreto tu cierta presencia,
en etéreos y eternos suspiros
para que siempre seas existencia.

Cierro los ojos buscando los vacíos
caminos de la oscuridad de mi vehemencia,
durmiéndome en la soledad de mis silencios.

Al despedirme de ti y volver a mi sueño
siento tus dudas perpetuas y duras
que, al final, no me dejan ser tu dueño.

Haciendo yo mis trampas solitarias
a la soledad de mi cobardía
y fría realidad de tu anhelo
que hacen de nuestra vida agrio silencio.

Solitario sentido, fiel y diario.
Al alba, pierdo todo lo que guardo
y no lo puedo compartir contigo.
Todo es como un jarrón sin pétalos.


Y para disfrutarlo, una canción preciosa de Vanesa Martin (como todas las de ella). Me la recordó hoy un amigo. Su título es “Déjame a mí”. Disfrutarla con el vino tinto y las rosas. Besos y abrazosssssss y ser felices siendo más ligeros.

4 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Querido amigo Meigo ...son preciosos esos versos tuyos con simpatía al soneto me han gustado mucho...ya sabes que mi puerta la tengo siempre abierta y como siempre guardo dentro tu amistad de hace tres años
un caiñoso abrazo
Marina

Oréadas dijo...

Carlos sé lo que representa para ti la perdida, pero sé que tus decisiones jamás tienen marcha atrás, y por esa entereza te valoro más.
El poema es buenísimo, (jo cuanto me estoy perdiendo, no me lo habías enseñado) está escrito desde lo profundo, y a la vez es como una entrada de aire fresco por esa liberación. Un besito.

Mayte dijo...

Las cosas que vamos dejando...la belleza de las palabras y la música que siempre regalas...Además ha sido escrito el día de mi cumple :D

Un abrazo grande.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

Ha sido un placer leer tu bello poema,que tengas un feliz domingo,un abrazo.J.R.