sábado, 26 de mayo de 2007

Cosas


El hombre propone y Dios dispone, dice el refrán. Y es tan cierto que es así, como que existe la luna. Han cambiado algunas circunstancias en mi vida, espero que para bien, y me ha resultado imposible actualizar esta página, así como disfrutar del placer de perderme por las muchas que convierten el tiempo en goce. Espero normalizarme, si alguna vez lo he estado, en un par de semanas.
Estoy viviendo un “beguin the beguin” en mi vida profesional y me esta haciendo sentir como un recién licenciado el día que ha aprobado su última asignatura. Ya os contaré como me va.
Y una de las consecuencias es que no he tenido mucho tiempo para preparar este post. Mi cabeza ha estado ocupada en otros menesteres, la verdad que poco recomendables para este espacio salvo la de aburrir. Así que hoy voy a daros un truquito para quienes os guste experimentar en la cocina. Se trata del vinagre. A mi mucho no me gusta, pero reconozco que una ensalada, la que sea, sin unas gotas de vinagre, es como un beso “sin lengua”. ¿A que sí?, pues veréis yo hago lo siguiente, mezclo vinagres como mínimo 3 y luego algunos más o cambio los orígenes dependiendo de la ensalada que prepare. Los tres que utilizo son de manzana, de albariño o jerez (depende) y de Módena. La proporción mas o menos la siguiente: la base es el de manzana, que le pongo aproximadamente la mitad, del albariño o de jerez pues 2/3 del resto y completo con el de Módena, pero no los hecho directamente en la ensalada, sino que los pongo en una vinagrera o cualquier otro recipiente y los revuelvo un poquito, no agitar, haciendo que se evaporen los gases y quede solo el olor, los dejo reposar unos 5 minutos antes de echarlos en la ensalada que, como sabéis, se ha de aliñar de la siguiente manera:
Tacaños con el vinagre, justos con la sal y espléndidos con el aceite. Que por cierto otro día os digo que aceites mezclo. Comprobarlo y ya me diréis.
Y si queréis hacer otra prueba preparar separado el aliño de vinagre, sal y aceite en un bol, en las cantidades que le pondrías a la ensalada, todos junto unos 10 minutos antes de echarlo y ya veréis como cambia el sabor.

¿Que tal unos versos mientras hacemos la mezcla?. Son de un aprendiz de poeta conocido mío desde el día que juntos nacimos.

En mi nube,
sin tí, viajo.
Era blanca.

Y que no falte la reflexión:

“Es esencial tener una percepción clara de tu diferencia para poder, acto seguido, reunirte armoniosamente con tu pareja.”
(Sobonfú Somé)

Besos, abrazos, rosas, una copa de vino tinto y que seais felices. Y no muy buenos que a veces es aburrido.

martes, 15 de mayo de 2007

Maria Mariño. A Costureira Poeta

Mi Galicia dedica un día al año, cada 17 de mayo, a recordar a uno de sus escritores y poetas que a lo largo de la historia han engrandecido nuestra literatura y dando a la lengua gallega la hermosura de la música en las letras.
Este año se dedica a María Mariño, la Costurera Poeta con un solo libro publicado ya con mas de 50 años y titulado “Palabra no Tempo” (Palabra en el Tiempo). Merece la pena leer sobre ella, sobre su vida. Una vida muy dura, la guerra en el País Vasco, el retorno a Galicia y la muerte de su hijo, pero una vida llena de amor. Si os interesa algo más, aunque esta en gallego es fácil de leer, podéis entrar aquí:
http://www.17demaio.org/


Unos versos de Maria

Son a suma total
daquel que foi medindo
a pegada aquela que non digo,
pegada que soia se puxo o meu nome.
Son resta de esperanza –diferencia quedou-.
Multiplicada xa nacín,
pra que dividirme agora?".


Son faciles de leer, quizás la palabra “pegada” cueste algo mas, significa: huella, pisada, y tambien algo que queda como recuerdo de algo.
“Son” es el presente del verbo ser: soy.
Seguro que os gusta.

Asi es mi tierra. Así as suas mulleres. Así é Galiza.

Y si me permitís, os dejo algo mío:

Y en el agua
como un solo cuerpo.
tu y yo, los dos.

Algo de pensamientos filosóficos, dedicado a una buena amiga:

“El miedo puede engendrar el señuelo, crea imágenes de cosas que no existen.”

Besos, abrazos, rosas, bicos, apertas, e viño tinto para cada un de vos.

martes, 8 de mayo de 2007

CUARTO Y MITAD


Una de mis aficiones es cocinar y comprar aquello que voy a utilizar. En esto de mercar las viandas tengo mucho que aprender y creo que, sobre todo, es porque lo hago en las grandes superficies. Estos centros no dan muchas opciones, marca/precio y poco más, aunque si es cierto que las ventajas de comodidad son grandes. Mi ilusión y objetivo es reciclarme y cambiar mis hábitos y estilos de compra. Los pueblos pequeños, como el mío, aún ofrecen el privilegio de poder contar con un mercado, “mercado de abastos” que se llamaba. Tenemos oportunidades de poder comprar productos con un cierto toque natural. El pescado por ejemplo, es normal que la “sociedad” esposa-esposo funcione perfectamente. Ella vende y él pesca. Ellas tienen espacios de venta de pequeño tamaño donde al final de la jornada se ejercita el arte del “regateo” y te llevas unas lubinas o unos besugos de locura; en fin todo un privilegio para los sentidos. También queda alguna “señoriña” que trae cosas de su casa (huevos, algún tomate o cebolla y ciertas hortalizas que, no se porqué, o sí lo sé, saben distinto). A estas personas tan entrañables los necesarios controles sanitarios las han hecho desaparecer, pero, en extraña asociación con otras vendedoras “legales” y para ciertos clientes de toda la vida, siguen apareciendo con alguna cosilla especial. Que diferencia de color en los huevos, por ejemplo.
Esta afición me viene de lejos y por mi madre, una buena cocinera. Con ella iba siempre al mercado en vacaciones a comprar: “Hermitas ponme cuarto y mitad…” Una delicia aquella manera de comprar. A la salida, en la calle, encontrabas de todo. Me acuerdo de aquel hombre que cantaba:

”Alcanfor, alcanfor, matapoliiilla, piedras de mecheeeeroooo”, todo un espectáculo.

Lo de cocinar para mi madre, es intuitivo, se ríe de mi cuando saco alguna nota. Me dice. “Así también lo hago yo”. Y cuando yo le pregunto como hace alguno de su platos, siempre me responde: “no sé, yo lo hago. Nada más. Ven y mira”
Toda una filosofía.

Hoy unos versos míos. Prevarico conmigo mismo. De mi colección (jo, como suena) “Suspiros”:

Sombras nocturnas
esconden tu figura,
roban los besos
que tanto te ansío
desde el alba al ocaso.

Consejillo:
La felicidad es transitoria… Según viene se va”
(Eduardo Punset)

Pues Carpe Diem. Lleno de besos, llenos de rosas, vino tinto y si hay que cocinar, pues nada venís y miráis, será un placer.