
El hombre propone y Dios dispone, dice el refrán. Y es tan cierto que es así, como que existe la luna. Han cambiado algunas circunstancias en mi vida, espero que para bien, y me ha resultado imposible actualizar esta página, así como disfrutar del placer de perderme por las muchas que convierten el tiempo en goce. Espero normalizarme, si alguna vez lo he estado, en un par de semanas.
Estoy viviendo un “beguin the beguin” en mi vida profesional y me esta haciendo sentir como un recién licenciado el día que ha aprobado su última asignatura. Ya os contaré como me va.
Y una de las consecuencias es que no he tenido mucho tiempo para preparar este post. Mi cabeza ha estado ocupada en otros menesteres, la verdad que poco recomendables para este espacio salvo la de aburrir. Así que hoy voy a daros un truquito para quienes os guste experimentar en la cocina. Se trata del vinagre. A mi mucho no me gusta, pero reconozco que una ensalada, la que sea, sin unas gotas de vinagre, es como un beso “sin lengua”. ¿A que sí?, pues veréis yo hago lo siguiente, mezclo vinagres como mínimo 3 y luego algunos más o cambio los orígenes dependiendo de la ensalada que prepare. Los tres que utilizo son de manzana, de albariño o jerez (depende) y de Módena. La proporción mas o menos la siguiente: la base es el de manzana, que le pongo aproximadamente la mitad, del albariño o de jerez pues 2/3 del resto y completo con el de Módena, pero no los hecho directamente en la ensalada, sino que los pongo en una vinagrera o cualquier otro recipiente y los revuelvo un poquito, no agitar, haciendo que se evaporen los gases y quede solo el olor, los dejo reposar unos 5 minutos antes de echarlos en la ensalada que, como sabéis, se ha de aliñar de la siguiente manera:
Tacaños con el vinagre, justos con la sal y espléndidos con el aceite. Que por cierto otro día os digo que aceites mezclo. Comprobarlo y ya me diréis.
Y si queréis hacer otra prueba preparar separado el aliño de vinagre, sal y aceite en un bol, en las cantidades que le pondrías a la ensalada, todos junto unos 10 minutos antes de echarlo y ya veréis como cambia el sabor.
¿Que tal unos versos mientras hacemos la mezcla?. Son de un aprendiz de poeta conocido mío desde el día que juntos nacimos.
En mi nube,
sin tí, viajo.
Era blanca.
Y que no falte la reflexión:
“Es esencial tener una percepción clara de tu diferencia para poder, acto seguido, reunirte armoniosamente con tu pareja.”
(Sobonfú Somé)
Besos, abrazos, rosas, una copa de vino tinto y que seais felices. Y no muy buenos que a veces es aburrido.
Estoy viviendo un “beguin the beguin” en mi vida profesional y me esta haciendo sentir como un recién licenciado el día que ha aprobado su última asignatura. Ya os contaré como me va.
Y una de las consecuencias es que no he tenido mucho tiempo para preparar este post. Mi cabeza ha estado ocupada en otros menesteres, la verdad que poco recomendables para este espacio salvo la de aburrir. Así que hoy voy a daros un truquito para quienes os guste experimentar en la cocina. Se trata del vinagre. A mi mucho no me gusta, pero reconozco que una ensalada, la que sea, sin unas gotas de vinagre, es como un beso “sin lengua”. ¿A que sí?, pues veréis yo hago lo siguiente, mezclo vinagres como mínimo 3 y luego algunos más o cambio los orígenes dependiendo de la ensalada que prepare. Los tres que utilizo son de manzana, de albariño o jerez (depende) y de Módena. La proporción mas o menos la siguiente: la base es el de manzana, que le pongo aproximadamente la mitad, del albariño o de jerez pues 2/3 del resto y completo con el de Módena, pero no los hecho directamente en la ensalada, sino que los pongo en una vinagrera o cualquier otro recipiente y los revuelvo un poquito, no agitar, haciendo que se evaporen los gases y quede solo el olor, los dejo reposar unos 5 minutos antes de echarlos en la ensalada que, como sabéis, se ha de aliñar de la siguiente manera:
Tacaños con el vinagre, justos con la sal y espléndidos con el aceite. Que por cierto otro día os digo que aceites mezclo. Comprobarlo y ya me diréis.
Y si queréis hacer otra prueba preparar separado el aliño de vinagre, sal y aceite en un bol, en las cantidades que le pondrías a la ensalada, todos junto unos 10 minutos antes de echarlo y ya veréis como cambia el sabor.
¿Que tal unos versos mientras hacemos la mezcla?. Son de un aprendiz de poeta conocido mío desde el día que juntos nacimos.
En mi nube,
sin tí, viajo.
Era blanca.
Y que no falte la reflexión:
“Es esencial tener una percepción clara de tu diferencia para poder, acto seguido, reunirte armoniosamente con tu pareja.”
(Sobonfú Somé)
Besos, abrazos, rosas, una copa de vino tinto y que seais felices. Y no muy buenos que a veces es aburrido.

