domingo, 17 de febrero de 2013

Barullos por San Valentín.


No creáis que durante todo este tiempo he estado perdido en mi pequeño espacio de trabajo colocando cosas. Para nada, y deciros que he conseguido darle bastante orden, aunque en mi paranoia seguro que en unos días le doy vuelta todo de nuevo. Seguro que lo hago. 
Pero hoy lo que me ocurre es que tengo algo de cacao mental, y lo bueno es que sé porqué. Sabéis que hay ocasiones en que, sin saber bien porqué, o quizás si hay un porqué, sucede algo que  anhelabas y ni remotamente pensabas que podía suceder y que, por tanto, tenías estacionado en un aparcamiento cerebral de esos de larga duración, donde quizás nunca más pones en marcha el deseo en el camino de la realidad. Pensaba que pasado el tiempo, la batería de arranque ya no funcionase y que sería mejor dejarlo en ese sitio de lo que pudo ser y no fue. Pero, que pierdo el norte, en mi caso se ha encendido la batería a la primera y sin saber cómo ha sido, pues ha venido y es como si se encendiesen, en el día a día, luces que parecían fundidas. Pues este lio que me ha pasado, y claro, ha sido, además de sorpresivo, agradable. ¿Qué de que estoy hablando? Pues ni yo mismo lo sé. Así de complicado y complejo. ¿O lo sé?... Vaaa, qué más da si lo sé o no lo sé, aunque yo sé que lo sé. El caso es que pasó. Y, además de pasarme todo lo que cuento, en este tiempo de revoltijo mental me ha recordado el archivo de la experiencia, de que somos muy complejos y en demasiadas ocasiones muy egoístas. Buscamos disculpas en nosotros mismos y justificaciones en los demás más cercanos, en vez de reconocer que no somos  infalibles, que en las discusiones es probable que nadie tenga la razón, o todas las partes la tienen. Que, casi siempre, exigimos más de lo que estamos dispuestos a dar y que nuestras palabras, casi siempre vuelan en el aire, escondidas en las nubes más grises.
Vaya, que sí; todo es fácil pero sobre todo muy complejo. La vida va pasando hojas: en unas está escrito en verso y en otras en prosa dura. 
Tuve ocasión de escuchar en este San Valentín, en una cena en la que había un “Pancho” cantando a Silvio Rodríguez.  No faltó “Yolanda” ni “Ojalá”. En la soledad de la habitación de mi hotel, donde el sueño me había abandonado, acudió, después de mucho tiempo unos versos que pretenden ser muchas cosas. Además de un homenaje a esas dos maravillosas canciones.
Hoy hago algo que no suelo hacer, y que siempre digo que no hay que hacer, pero la ilusión es más fuerte en mí. Lo reproduzco aquí tal cual me salió. Espero que os guste.

Suena en el aire la música,
 y sus versos hablan
de una canción de amor.
Suena la música en tus ojos,
es mi declaración de amor.
Suena, y tus manos en las mías,
en el silencio de nuestros pensamientos
se juran amor eterno.
Como en una canción de amor.

Ojalá, se dicen nuestras miradas,

el tiempo frenara su lacerante marcha
y cada segundo viviésemos una vida eterna.
Ojalá que tu cuerpo permaneciese en el mío.
Ojalá se fundiesen como en el aire
se mezclan nuestros suspiros
 y constantemente nos acariciasen en el viento.
Ojalá nos disipásemos en etéreo amor 
como si una canción de amor, que nunca acaba, fuésemos.
Ojalá siempre seas la caricia de una canción de amor,
más allá de mi muerte, en todo mi tiempo.
Ojalá, mi amor.

Bueno, mis queridos amigos. No os comáis tanto el coco como yo, que no creo que valga la pena. Lo que sí la vale es la música de mi grupo preferido de toda mi vida. Con un nombre largo de caray, Creedence Clearwater Revival. El mejor de los mejores y su Susie Q. Por favor no os la perdáis. Su letra es sencilla, repite constantemente: Susie Q eres mi amor. Otra canción de amor, con letra sencilla y un sonido de guitarra especialmente bueno que llena el alma. Venga, hasta la próxima. Besos, versos, abrazos y un poco de vino tinto y el aroma de las rosas, hoy más que nunca.


2 comentarios:

Oréadas (Darilea) dijo...

De hotel en el día de San Valentín ayss tienes delito, jeje.
Me ha gustado mucho el poema y como ha sido así voy a tomártelo prestado (pondré tu nombre) y lo voy a colgar en una página donde deberías estar, pero no estás. :(
Te pasaré los comentarios, un besito Carlos, cuídate.
Pd: Los poemas envíamelos

Susy dijo...

Mi querido Meigo,hay deseos que aún con la batería baja y las curvas que les pone la vida perduran,a veces se hacen realidad otras se convierten en suspiros ..precioso poema,como todos los que nos regalas,nunca me cansaré de decirtelo. Te regalo una rosa,un brindis con una copa de vino,una canción de fondo y mucho cariño.